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IMPACTO DEL BITCOIN EN LA ECONOMÍA Y EL AMBIENTE: Uso de bitcoin en empresas de moda sostenible

Actualizado: 25 jun


POR FABIÁN ATAHUALPA COSSIO



Como sabemos, toda actividad desarrollada por el hombre genera un impacto ambiental, incluso aquella que se ocupa de fabricar el dinero, con el cual intercambiamos bienes y servicios, pues para fabricarlos, se necesitan diversos recursos naturales para la fabricación de dichas unidades monetarias, recursos que al ser extraídos de su fuente generan un impacto ambiental.


La aparición de criptomonedas, como el bitcoin, no es la excepción a la misma situación del dinero físico, pues su minería también genera contaminación, la cual puede ir en aumento debido a que más gente explota bitcoins y más empresas empiezan a aceptar este tipo de activos. Las empresas dedicadas al ámbito de la moda no son la excepción, a pesar de que muchas de ellas se denominan sostenibles, no toman en cuenta el impacto ambiental que produce el bitcoin.



El bitcoin tiene una naturaleza distinta a las divisas utilizadas oficialmente por los países, pues estas últimas tienen un valor fiduciario, es decir que su valor no se encuentra respaldado por alguna materia prima, y, además, se encuentra respaldado por garantías gubernamentales. También, dichas divisas se encuentran sujetas a regulaciones, a diferencia de estas unidades monetarias, las criptomonedas determinan su valor a través de algoritmos, no tienen respaldo de ningún gobierno o autoridad, y, las partes de las transacciones son anónimas. Además, tenemos que tener en cuenta la volatilidad de la criptomoneda, la cual es muy alta y pueden perjudicar la inversión de quienes la ostentan, un ejemplo de esto es el posicionamiento de bonos en bitcoin en el mercado por más de 1.000 millones de dólares por parte de El Salvador, país que después del desplome de la criptomoneda se encuentra en peligro de default.



Existe un lado oscuro en cuanto al uso de bitcoin, pues la moneda en sus primeros años era utilizada en la llamada “Deep web”, donde era posible vender y comprar artículos ilegales


a personas pertenecientes al crimen organizado, el bitcoin permite incluso que estas mismas puedan participar en operaciones de lavado de activos, puede haber la preocupación de que empresas de tala ilegal puedan lavar activos a través de criptomonedas e inclusive que empresas de moda maquillen desbalances dentro de sus patrimonios a través del uso de bitcoin.



En el Perú, el bitcoin no es considerado dinero electrónico, puesto que para ser considerado como tal tiene que cumplir con características establecidas en el artículo 2 de la ley que regula las características básicas del dinero electrónico como instrumento de inclusión financiera, aprobada por la Ley No. 29985. Además, no califica como medio de pago, pues de acuerdo a la ley de Sistemas de Pagos y de Liquidación de Valores, aprobada por la Ley No. 29440, no se utilizan en el marco de un sistema de pagos, los cuales están reconocidos en la mencionada ley o son reconocidos por el BCR, sin embargo, pueden ser utilizados como medio de pago por la costumbre de su uso.


Por otro lado, el origen o producción de bitcoins requieren más recursos de los que uno pensaría, pues, para obtenerlos se producen a través de minería utilizando procesadores que resuelvan problemas matemáticos y verifiquen transacciones del bitcoin, en compensación a esto el sistema emite bitcoins. Los procesadores de minería o rig de minería necesitan una gran cantidad de energía, lo cual generan un importante impacto ambiental. Además, los rig de minería están compuestos por tarjetas gráficas que a su vez están compuestas por metales cómo el oro, platino, diamantita, hierro o silicio.


Podemos evaluar el impacto ambiental del bitcoin por dos factores, el consumo de energía de la computadora, redes, sistema de refrigeración y la eliminación de desechos electrónicos producidos.

De este último punto, debemos tomar en cuenta que los rig de minería tienen una vida útil aproximada de 1.5 años, convirtiéndose después en residuos electrónicos generándose entre ocho y doce mil toneladas de basura por año. Por otro lado, un estudio demuestra que las cuatro principales criptomonedas generan cerca de 3 a 15 millones de toneladas de CO2, la minería de bitcoin representa alrededor del 1% del uso de la energía mundial, llegando a utilizar más energía que países como Suecia o Malasia.



A pesar de lo anteriormente mencionado, la producción de bitcoin no supera el consumo de energía, ni la producción de CO2 que el sistema bancario genera, pues este último gasta más recursos al ofrecer más servicios que los que brinda el bitcoin, por lo que puede llegar a ser una opción viable. Además, puede reemplazarse el uso de la energía de combustibles fósiles por el de energía renovables, generando menor impacto en el ambiente e incluso llegando a ser más económica que la tradicional.



Por ende, podemos concluir que si bien el uso de bitcoin como medio de pago en empresas de moda autodenominandas "sostenibles" estimula la minería de bitcoin (requieren un gran gasto energético y extracción de minerales para las piezas necesarias a lo largo de su producción), no genera más gasto de materias primas ni emisión de CO2 que el sistema bancario. Ello puede a futuro ser un opción viable, siempre y cuando se oriente esta actividad a usar medios sustentables de energía para su producción, así como el tratamiento de sus residuos, para ello sería necesaria una regulación, la cual no solo debería abarcar el tema de residuos sino también su regulación económica.




Fabián Atahualpa Cossío

Estudiante del último año en la carrera de Derecho de la Universidad Católica San Pablo de Arequipa, Perú.

Trainee de Asociación Fashion Law Latam

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