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¡FELIZ DÍA DEL FOLKLORE!

POR ANDREA QUINTANILLA GALINDO



El día 22 de agosto se conmemora mundialmente el Día del Folklore, declarado por la UNESCO. Para empezar, el término Folklore proviene de la unión de “folk” (pueblo) y lore (saber), usado para hacer referencia a toda manifestación ancestral de culturas alrededor del mundo tanto en su versión regional y local.


Dicha palabra abarca toda costumbre, convicción y valor cultural que forman una identidad comunitaria donde se hallan la música, la danza, las artes, celebraciones, rituales y fiestas, que varían y se transmiten a cada generación, según el pueblo o territorio.

En nuestro país, hay variedad de expresiones auténticas a partir de distintas costumbres y tradiciones que prevalecen con el pasar de los años. El Folklore se mantiene en múltiples zonas del Perú, con danzas que contagian la alegría y orgullo de cada localidad en fiestas tanto patronales como costumbristas dependiendo de la región.


Si bien es cierto, el folklore de Perú es considerado posiblemente el más diverso y rico de Sudamérica puesto que se encuentra ubicado precisamente en el lugar donde se aposentaron las más antiguas civilizaciones originarias de América.



En cuanto al folklore, se debe tener conocimiento del mismo en sus tres tipos de expresión geográfica: costa, sierra y selva.

En primer lugar, la región costeña tiene influencia criolla, indígena y mestiza a la vez. Una de las danzas costeñas más representativas vendría a ser: “la Marinera Norteña”, la cual es señalada como un baile típico rescatado como símbolo de peruanidad, expresada con un ritmo ágil, feliz, vibrante y sobre todo elegante para todo público que lo aprecia. Asimismo,


la Marinera Norteña fue declarada patrimonio cultural en 1986 en territorio peruano.

Dicho baile tiene un significado muy peculiar, donde la mujer manifiesta su efectividad, al mismo tiempo, el varón galantea y coquetea a su bella pareja. No cabe duda que también se podría incorporar el renombrado "caballo de paso", donde el varón montado hace bailar al caballo, intentando conquistar a su pareja.


Referente al vestuario de la mujer durante la marinera norteña, ella usa un camisón, un enague (ropa interior que se lleva a la cintura), una faja, una falda con bobos y, porta accesorios como tocados (adorno o prenda que se usa en la cabeza), un pañuelo, aretes, tembleque, escapularios, etc. Por el contrario, el caballero se viste con una camisa, una faja, un sombrero, un pantalón, y también usa accesorios como los escapularios, un pañuelo, tembleque, etc.



En segundo lugar, el folklore andino se divide en dos partes: un folklore de carácter más autóctono y el otro mestizo, donde convergen tanto lo peruano como lo español. Una de las danzas andinas más conocidas vendría a ser: “el Huaylas o Huaylarsh”,


el cual es una danza nacida en la región de Junín a partir de la civilización Wanka y del ritual de la Pachamama, siendo así declarada como patrimonio cultural en 2005.

Por consiguiente, los bailarines siguen los movimientos que realizan en el campo cuando se siembra y cosecha productos bandera como la papa, la quinua, maíz o cebada. Entonces, aparte de manifestar importancia sobre la faena de cultivo, se mezcla el amor y conquista en este baile, por ello, se baila en pareja.



Referente al vestuario de la mujer en esta danza en particular, ella porta diversos colores en su pollera bordada, lleva consigo flores en el cintón que rodea la copa del mismo, usa un sombrero “Chucu” también. Lleva “Lulipas” y los “Mangars” que cubren cada uno de los brazos. Además, nunca hace falta la faja ancha que resalta por su tejido con motivo multicolor, la manta “Pullu” hecha de lana gruesa con franjas en forma horizontal o con motivo multicolor, y el “Quipi” que se coloca en la espalda de la bella bailarina, que se utiliza para cargar las botellas de chicha. Por el contrario, el hombre se viste con una camisa, un pantalón estilo acampanado con abertura al lado, un chaleco bordado, una faja ancha con motivo multicolor llamada Wat’ruco o Wat’raco, un calzado de cuero o jebe llamado ojotas, un sombrero “Chucu” y un par de pañuelos color blanco como accesorio.


En último lugar, el folklore de la selva resalta por ser, de un lado, propio de grupos amazónicos y el otro moderno, proveniente del nexo de distintas regiones y culturas. En particular, la danza amazónica más representativa vendría a ser: “la Chumaychada”, aquel baile originario de la ciudad de Chachapoyas en los comienzos del siglo XX, considerado anteriormente como un baile solo para gente aristócrata con influencia europea de aquel tiempo, siendo hoy en día caracterizada por su elegancia e interpretación con 4 parejas en simultáneo junto con una fusión de ritmos propios cashuas o chumaychis, ambos referidos al tan conocido Huayno. Es así que


se declaró a la danza "la Chumaychada" como patrimonio cultural de la región Amazonas en 2006.

El ritmo de esta danza amazónica se baila con trajes de la época colonial. Por un lado, la indumentaria de la mujer consiste en un vestido de talle bajo hecho con una tela de color blanco, palo de rosa, crema, verde agua, celeste o rosado junto con una falda vueluda que posee un forro. Asimismo, dicho vestido tiene mangas fruncidas hasta los codos complementado con un escote de forma redonda, y las bailarinas portan zapatos de taco alto que combine con el color del vestido confeccionado. Por otro lado, el hombre porta una camisa blanca; que se cubre con un terno normalmente de color oscuro, gris, azul marino o gris; una corbata que combine con el color del terno y, como accesorio de su vestimenta, usan un pañuelo.


Así pues, según la Ley N° 28296 “Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación”, el folklore integra el Patrimonio Inmaterial del país tras ser una manifestación de la actividad humana la cual tiene relevancia, valor y gran significado al formar parte de creaciones de una comunidad cultural basadas en tradiciones, practicadas por individuos de forma unitaria o colectiva, y que responden a las expectativas de dicha comunidad como ya se mencionó anteriormente, siendo expresamente declarado de interés social y de necesidad pública, o que tenga presunción legal de serlo.


Por tanto, todas aquellas comunidades que preservan los bienes culturales inmateriales correspondientes al Patrimonio Cultural Inmaterial, son calificados como poseedores directos de tal Patrimonio.

Al mismo tiempo, podemos constatar en el Registro Nacional de Bienes Integrantes del Patrimonio Cultural de la Nación la existencia del “Registro Nacional de Folclore y Cultura Popular”, donde se realiza el registro de cada uno de los bienes materiales o inmateriales que corresponden al folclore y la cultura popular, que forman parte del Patrimonio Cultural de la Nación.


Con relación a la OMPI, hoy en día existe el Comité Intergubernamental sobre Propiedad Intelectual y Recursos Genéticos, Conocimientos Tradicionales y Folclore (CIG) el cual realiza negociaciones conforme textos cuyo objetivo es llevar a cabo un acuerdo respecto uno o diversos instrumentos jurídicos a nivel internacional para el resguardo de los conocimientos tradicionales, recursos genéticos y expresiones culturales tradicionales.



Cabe recalcar que las sesiones de CIG inician con ponencias expuestas por los representantes designados por parte de las comunidades indígenas y locales.

Además, como resultado de la gran importancia que tiene el Folklore para el Perú, el Congreso dio su aprobación en el año 2018 al ingreso de la danza folklórica dentro de la enseñanza escolar inicial y primaria con el fin de devolverle el valor perdido a la riqueza cultural del Perú, y así, de esta forma, moldear la identidad nacional y la cultura en cada alumno para el desarrollo de una relación sustancial de pertenencia con su entorno, conforme a su comunidad local.


Se debe conservar, incentivar y difundir tales manifestaciones culturales nativas que son inherentes de cada pueblo y lugar del país. Este ha sido un gran avance para el Perú, donde se fomenta la unidad, la identidad nacional, sin distinción alguna entre razas ni idiomas o partidos políticos de preferencia. Aquí lo que importa es que seamos identificados como peruanos.


Para finalizar, Fashion Law Latam promueve la protección del Folklore frente a cualquier tipo de apropiación cultural que se presente.


Ninguna persona natural o jurídica debe adoptar o utilizar cualquier elemento de otra cultura, propiedad intelectual, expresiones culturales o conocimiento tradicional sin consentimiento ni permiso alguno; no es justo arrebatar el significado a cultura alguna, o inclusive disminuir su valor único.

Concretamente, se puede hacer referencia al uso no autorizado de música, idioma, danza, indumentaria, folklore, medicina tradicional, etc., de otra cultura. Es posible que lo aludido sea perjudicial cuando la comunidad nativa está conformada por un grupo minoritario que ha sufrido opresión o explotación de distintas formas o cuando el objeto de apropiación es calificado como sensible.


¡Reflexionemos! La apropiación cultural es practicada por muchos al hacer uso de, por lo menos, un elemento cultural solamente para seguir la moda del momento; sin embargo, ¿ello será verdaderamente necesario?



Andrea Quintanilla Galindo es estudiante de último año en la carrera de Derecho Corporativo de la Universidad ESAN, Perú. Pasante de la Asociación Fashion Law Latam, miembro del círculo de investigación y redacción de artículos de FLL.


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